ERICH FROMM (1900-1980)
En este blog publicaré periódicamente las teorías principales del aprendizaje que han servido de Marco de Orientación y Referencia para la práctica docente de muchos profesores en América Latina y que representan, a su vez, los paradigmas más destacados sobre el tema, sin embargo, quiero comenzar esta serie con una presentación sucinta de la Teoría del Carácter de Erich Fromm y su relación con una educación que privilegie lo humano.
Pienso que ninguna enseñanza es suficientemente significativa si no produce un cambio caracterológico de orientación humanista en los estudiantes[1]. Ese es un problema que rebasa los límites en que los enfoques cognitivos-evolucionistas tradicionales del desarrollo moral (Piaget, Kohlberg) han circunscrito su teoría; en ese contexto, consideró conveniente introducir en forma muy general la teoría del carácter de Erich Fromm, fundador
del Psicoanálisis Humanista, en cuanto sus aportes pueden orientarnos en nuestra práctica docente hacía una formación auténticamente humana.
En efecto, los enfoques
cognitivos-evolucionistas del desarrollo
moral se concentran en lo que Fromm llamaría “ideología moral”, es decir, la
aprehensión conceptual de principios éticos, sin que estos constituyan un
verdadero marco de orientación que movilice a los estudiantes a la acción, por
ejemplo: una persona puede aprender que la “vida es un valor universal en todas
sus formas”, puede saber en términos cognitivos ¿qué es la vida? Y ¿Cuáles son
las formas en que se expresa?, pero ese conocimiento racional no impedirá que
practique la caza o halle placer en una corrida de toros o disfrute causando
dolor y sufrimiento en los demás[2].
Estas ideas plantean la diferencia
entre saber y sentir, en últimas, marca la diferencia entre los enfoques cognitivo-evolutivo de
Piaget y Kohlberg y psicoanalítico de tipo humanista de Erich Fromm[3],
no obstante, a pesar de este contraste aparentemente sustancial, ambos enfoques
son complementarios; desde Spinoza se insiste en que el hombre no es una mera
“entelequia racional” o un organismo meramente biológico, es un conjunto
dinámico de fenómenos genéticos, biológicos, psíquicos, cognitivos y sociales,
comprenderlo implica hacerlo desde estas dimensiones, enfrentando la
complejidad que entraña.
En consecuencia, el saber racional y
el sentir son dos procesos dialécticos que deben estudiarse conjuntamente,
especialmente si queremos que los principios éticos de contenido humanista sean
experiencias vívidas para los estudiantes, en otras palabras, además de saber
hace falta sentir entrañablemente lo que se sabe[4].
El aprendizaje es un fenómeno
dinámico que implica disposiciones fisiológicas específicas e interacciones
sociales de orden histórico y cultural, que determinan a su vez, formas
específicas de comportamiento individual y social que deben ser analizadas a la
hora de evaluar la eficacia de los procesos de enseñanza.
Por ejemplo: la razón y la búsqueda de la verdad, son valores
fundamentales desarrollados a partir de la Ilustración, que no constituyen sin
embargo, imperativos categóricos entre los individuos de las sociedades
modernas; la razón, la verdad y la unidad con el universo, no son
“sentimientos” enraizados en la estructura del carácter de los hombres, no
constituyen la base moral que los movilice
actuar en congruencia, por el contrario, son otras muy distintas las
motivaciones humanas: la irracionalidad, el ocultamiento, el engaño, la
competencia despiadada, el desprecio por la naturaleza, etc.
Durante años, sea enseñado en las
escuelas valores como la verdad, la razón, entre otros, no obstante, los
hombres proceden en forma irracional y basados casi siempre en ideas erróneas
sobre la realidad. ¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Por qué tal incongruencia, si
cada día conocemos mejor la forma como el hombre aprende y las mejores técnicas
para promover estos aprendizajes?
El origen de esta contradicción debe
buscarse en la estructura del carácter, ese tejido psicológico, responsable de
las emociones, de los sentimientos, de las creencias más fundamentales del
individuo, el “motor” psíquico que explica sus acciones y reacciones y en todo
caso lo moviliza actuar.
Spinoza por ejemplo, planteaba “…
que el poder de los afectos es tal que la única esperanza de superar un afecto
perjudicial (una pasión irracional) es superarlo con un afecto positivo más
fuerte, un afecto desencadenado por la razón. “No se puede refrenar o
neutralizar un afecto, excepto por un afecto contrario que sea más fuerte que
el afecto que se quiere refrenar” En otras palabras, Spinoza recomendaba que
combatiéramos una emoción negativa con una emoción más poderosa pero positiva
producida mediante el razonamiento y el esfuerzo intelectual” (Damasio, 2009) .
La enseñanza no siempre causa el
aprendizaje, especialmente cuando es memorística, arbitraria o autoritaria; sin
embargo, no siempre las enseñanzas más significativas aquellas que producen
aprendizajes significativos en los estudiantes, son suficientes para producir
un cambio caracterológico en estos o como algún sector de la investigación
viene afirmando, (desde el enfoque cognitivo-racionalista) un "cambio conceptual" en los estudiantes.
Para
Spinoza “…era fundamental la idea de que el sometimiento de las pasiones ha de
conseguirse mediante la emoción inducida por la razón, y no únicamente mediante
la razón pura. Esto no es en absoluto fácil de conseguir pero Spinoza no
advertía ningún mérito en lo que era fácil” (Damasio, 2009)
Tengamos en cuenta que “…nuestro
cerebro porta todavía la maquinaria para reaccionar de la manera en que lo
hizo, en un contexto muy diferente, hace mucho tiempo. Y podemos aprender a
desechar tales reacciones y persuadir a otros para que hagan lo mismo” (Damasio, 2009) .
Para empezar es muy importante
establecer a qué nos referimos con el concepto de “naturaleza humana”, un
concepto escurridizo si se quiere, sin embargo, gracias a la ciencia hoy
podemos establecer con certeza su significado y alcance.
Aunque desde la antigüedad los
intelectuales de la época, (los filósofos), se han esforzado por caracterizar
lo esencial en el hombre, es sólo a partir del siglo XV, cuando las
aproximaciones al concepto son mucho más formales gracias al progresivo
conocimiento científico del hombre. Ese conocimiento científico ha sido
creciente y hoy podemos establecer con certeza a qué llamamos naturaleza
humana.
Denominamos naturaleza humana, al
conjunto de características biológicas y psicológicas comunes y exclusivas a
todos los hombres de la tierra, sin distinción de edad, sexo, estirpe o
condición. Las características biológicas son el producto de años de evolución
como especie (especie humana) y las psicológicas son el resultado de la
relación dinámica, de predisposiciones genéticas y procesos de interacción
social.
El concepto de naturaleza humana se
refiere a esa Común Unidad de factores genéticos, biológicos y psicológicos
pertenecientes a todos los hombres de la tierra, lo que quiere decir, que todo
hombre o mujer es síntesis y resumen de la humanidad, hablamos de la Unidad de
la especie humana.
Este planteamiento basado en la
ciencia, arroja por tierra toda forma de discriminación, toda justificación
guerrerista, todo canibalismo social, toda forma de terror que hace creer a los
pueblos que el vecino es un enemigo, etc.
¿Cuáles son esos rasgos característicos de la naturalezahumana?
1. La naturaleza de toda vida en los
términos más generales, es preservar y afirmar su propia existencia; nos
referimos al instinto de la autoconservación, al conatus de Spinoza:
“¿Qué es el conatus de Spinoza en
términos biológicos actuales? Es el conjunto de disposiciones establecidas en
los circuitos cerebrales que, una vez activadas por condiciones internas o
ambientales, buscan tanto la supervivencia como el bienestar” (Damasio,
2009) .
2. "La existencia y despliegue de las
potencias específicas de un organismo son una misma cosa; el fin de la vida del
hombre, por consiguiente, debe ser entendido como el despliegue de sus poderes
de acuerdo con las leyes de la naturaleza (Fromm).
3. Únicamente puede afirmar sus
potencialidades humanas realizando su individualidad.
4. El deber de estar vivo es el
mismo que el deber de llegar a ser “sí mismo”, desarrollarse hasta ser el
individuo que cada uno es potencialmente.
5. El hombre vive en un estado
permanente de perplejidad, quiere vivir aunque, es consciente que debe morir
algún día; quiere encontrar la armonía en medio de este desequilibrio. La más
fundamental dicotomía existencial del hombre es el de la vida y la muerte.
6. El hombre encuentra su felicidad
y la realización plena de sus facultades únicamente en relación y solidaridad
con los demás, con sus semejantes (Fromm, Ética y Psicoanálisis, 1997) .
Mapa Conceptual. Naturaleza Humana. Fuente: Elaboración Propia.
Continuación en próximas entregas.
Mapa Conceptual. Naturaleza Humana. Fuente: Elaboración Propia.
Continuación en próximas entregas.
[1] Esta línea teórica de investigación alcanza gran
importancia si se tiene en cuenta que la educación no solo envuelve procesos de
enseñanza-aprendizajes de conceptos y teorías científicas, también “… debe
favorecer el desarrollo y la formación plena de los alumnos(as) y construir una
realidad que integre al mismo tiempo conocimientos y valores” (Gutierrez,
1995) .
[2] En la investigación
“Obreros y Empleados en vísperas del Tercer Reich” de Fromm y otros
investigadores se evidenciaron las
contradicciones latentes entre lo que sabía y verbaliza el entrevistado y lo que realmente sentía consciente o
inconscientemente, sobre la democracia, la libertad o la solidaridad.
[3] La diferencia entre la teoría psicoanalítica de Fromm
y las teorías cognitivas-evolucionista sobre el desarrollo moral son
fundamentalmente de énfasis: la línea de investigación psicoanalítica de Fromm enfatiza la interacción dialéctica del
individuo psíquico con su contexto social, mientras que las teorías cognitivas-evolucionistas enfatizan la dimensión cognitiva
estructuralista.
[4] Educación
“sentipensante” expresión tantas veces repetida por el maestro Eduardo Galeano.
5. https://co.pinterest.com/pin/526850856390048758/ consultada el 21/04/18
5. https://co.pinterest.com/pin/526850856390048758/ consultada el 21/04/18
Fromm, E. (1997). Ética
y Psicoanálisis. Mexico D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Fromm, E. (2008). Las
cadenas de la ilusión: una autobigrafía intelectual. Barcelona: Paidos
Iberica.
romm, E. (1997). Ética
y Psicoanálisis. Mexico D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Fromm, E. (2008). Las
cadenas de la ilusión: una autobigrafía intelectual. Barcelona: Paidos
Iberica.
Damasio, A. (2009). En
busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos.
Barcelona: Crítica.
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